No somos campeones, somos amigos…

España, Campeona del Mundo de baloncesto, como en 2006, como en 1999…

No voy a perder el tiempo (ni quiero que lo perdáis vosotros) analizando las claves de la final o del torneo… De eso se están encargando todos mis compañeros de profesión, mucho mejor informados que yo. A todos ellos os remito si buscáis la crónica. Hoy no os quiero hablar como periodista, solo como jugador de baloncesto.

Suelo decir que después de leer y escribir, jugar al baloncesto es lo que más tiempo llevo sabiendo hacer en la vida. Y como decía Michael Jordan «he fallado muchos más tiros de los que he metido» y, como todos, he perdido muchos más partidos de los que he ganado.

Pero también puedo decir que he ganado títulos (aún lo hago, por suerte) y he tenido (y tengo) la oportunidad de jugar con y contra grandísimos jugadores, algunos están entre mis mejores amigos e incluso los hay de los que saldrán mañana en los periódicos.

De toda una vida jugando al baloncesto, lo más especial que he aprendido es que no solo es un deporte de equipo, es un deporte de amigos. Y esa, queridos míos, es la clave de este y todos los triunfos en este maravilloso deporte.

Dentro de mi modesto nivel, todos los equipos campeones en los que he estado eran y son, por encima de un grupo de jugadores, un grupo de amigos entre los que, por supuesto, debe estar el entrenador o responsable del equipo. No me volveré a detener en su figura. Con sus funciones contretas, debe ser uno más, simplemente.

Nunca gané en un equipo en el que no nos uniese la amistad por encima de todo lo demás. Y no son necesarios años de relación o un pasado común. La amistad en el baloncesto es una reacción química mucho más impulsiva. Casi viral. A veces sólo hacen falta unos minutos en pista para formar vínculos que duran toda una vida. Tampoco se exige una compatibilidad del 100%. He jugado y juego con gente que no tiene nada que ver conmigo. Incluso hubo veces en las que nos odiamos como rivales durante años, hasta que el destino nos unió en el mismo equipo. En la pista el balón es de todos. Y cuando esa chispa prende, cualquier equipo es capaz de conseguir grandes éxitos…

Buscad todo lo que queráis en la historia del baloncesto, desde los Lakers de los 80, a los Bulls de los 90, del Real Madrid al Barcelona, del Dream Team al modesto equipo que lleva años ganado la liga de su barrio… Todos somos amigos.

La selección española de baloncesto lleva 20 años jugando a la pocha en las concentraciones, tienen un grupo de WhatsApp en el que hay gente ya retirada y se llaman «La Familia» independientemente de sus actuales equipos y contratos. Tres o cuatro generaciones de jugadores que son amigos. Por eso llevan 20 años ganando títulos… y los que quedan, siempre y cuando todos los que lleguen nuevos sigan manteniendo esa llama de la amistad viva.

Por eso hoy, que somos Campeones del Mundo (otra vez), lo que más me emociona de disfrutar y celebrar el triunfo es que yo no sé lo que es ganar un Mundial, pero sí sé el sabor que tiene ganar con mis amigos. Por eso he llorado.

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